Aquél joven ofrecía una especie ia de resistencia, expresaba, aunque él no se diera cuenta de ello, una forma de protesta instintiva ante una situación que lo obliga a convertirse dócilmente en un imbecil. No quería sumergirse en aquél océano de falsedad, exponiéndose a pullas, observaciones irónicas y frases henchidas de majestuosa necedad.