Cada segundo aquí Es otra educación En el arte de la destrucción La maravilla del odio. Ya no hay ningún corazón aquí, Solo ojos que mienten, Esto es el mundo real.
Les agradecía que me hubiesen puesto en el mundo, tan mortal como soy, tan imperfecta , tan potencialmente desgraciada. Por que vivir, era firmar un pacto con la muerte.
Tocame, como los miedos nocturnos, que trepan por mi cama, y me asfixian, que sea tu mano la que me corte el aliento, tu fuerza la que me robe la vida... Tocame, y desaparece al abrir mis ojos, como todos aquellos monstruos, que embrujaban mi infancia. Tocame, asfixiame, que quiero dormirme por siempre, y tu seas mi verdugo.