“Y me quedaré - sin embargo - con el dolor implícito de no haberte amado, de haberte huido y haberte deseado.
Y te añoraré cada noche, y soñaré con lo que pudimos ser, torturando mi mente cual masoquista profana, anhelando tu carne, queriendo tu alma.
”
— Malaci (Frida del alma mía)

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