sábado, 12 de diciembre de 2009

De como La Chica Imantada pasó a ser Sputnik




-La mayoría de personas de este mundo se encuadran a si mismas en un cuadro de ficción. Y yo también , claro. Piensa en la transmisión de un coche. Pues es como una transmisión que te conecta con la cruda realidad. Que regula la fuerza que viene del exterior atraves del engranaje, hace que todo sea más fácil de aceptar. Y así protege tu cuerpo vulnerable. ¿Me entiendes?-


La Chica Imantada hizo un leve movimiento afirmativo con la cabeza.


-Más o menos. O sea que yo no me he adaptado todavía a mi nuevo marco de ficción. ¿Es eso lo que quieres decir?


-El problema más grave es que todavía no sabes de que tipo de ficción se trata. Tampoco conoces el argumento. Y el estilo aun está por decidir. Lo único que sabes es el nombre de la protagonista. A pesar de ello, te acabará transformando de verdad. Dentro de poco, esta nueva ficción va a entrar en funcionamiento para protegerte y tú podrás ver este nuevo mundo. Pero aún es prematuro. Y, como es lógico, ahí está el peligro.


-De que ahí esta el peligro ya me había dado cuenta. ¿Cómo podría explicártelo? A veces me siento muy desamparada. La incertidumbre de cuando te encuentras de golpe desposeída de un marco en el cual apoyarte. La pérdida del lazo de la fuerza de gravedad, la sensación de estar flotando sola por el negro espacio, a la deriva. Sin saber siquiera a donde te diriges.


-¿Cómo un Sputnik pequeñito que se hubiera extraviado?-


-Tal vez.-

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