martes, 8 de marzo de 2011

Elevador


La verdad es que todos vamos en un elevador. Todos estamos elevándonos y cayendo , moviéndonos de un piso a otro, esperando que esas puertas se abran.

Todos estamos esperando ir a casa.

Mañanas cálidas


En estas mañanas de invierno cierro mis ojos y deseo poder despertar de nuevo en una cálida mañana de verano. Esas mañanas en las que te despiertas no por la alarma del despertador sino por el suave toque del sol en tu hombro. Tu cobertor esta ahí, en el suelo y tú estas rodeado de un dulce y amarillo rayo de sol y una mezcla de calor y una brisa entrando por la ventana.

Las podadoras resuenan y los pájaros cantan mientras tus párpados aletean y te preguntas si aún estas soñando. Todo fluye como si estuvieses flotando en la cima del mar , las olas liberándote del peso de tu cuerpo. Eres una corriente de aire, un fantasma.

Tus huesos se han evaporado y no queda nada mas que la colección de moléculas que han sido cosidas con oxigeno. Todo lo que queda es tu alma , esa colección de sueños y esperanzas que ya no se encuentran enterradas bajo tu piel.

Que dulce es ser todo y ser nada al mismo tiempo. Marcharse, pero quedarse por siempre y para siempre.

Tú y tu cemento


"Creo que entiendo lo que quieres decir" dijo ella con una voz tranquila y madura.
"En serio?"
"Um" contestó ella "Hay algunas cosas en este mundo que pueden hacerse de nuevo, y otras que no. Y el paso del tiempo es algo que no puedes regresar. Llegas hasta aquí y no puedes volver atrás. No lo crees?"
Asentí.
"Después de que cierto tiempo ha pasado, las cosas se endurecen. Como el cemento endureciéndose en un cubo. Y no podemos volver atrás. Lo que tú quieres decir es que el cemento del que estas hecha se ha endurecido , de modo que el "tu" que eres ahora no puede ser alguien más".

martes, 1 de marzo de 2011

Las verdad de las personas malas.... que no son malas.

-las personas malas tenemos nuestra propia filosofía. A eso me refero- continuó el Sr-Pájaro-que-da-cuerda - Que una mala persona se lleve bien con alguien , no es ningun mérito-

-¿Una mala persona?- preguntó La Chica Imantada sonriendo.

Era obvio, que desde la última vez que nos habiamos visto, le había sucedido algo que qería contarme, y decidió confiarse como sólo hacía conmigo. Desde el incidente de aquel mensaje, creo que yo fui la única persona que lo comprendía. y , a pesar de que lo que pudiera decirme no tuviera nada que ver con mi vida, por lo general conseguía hacerme una idea bastante cercana de lo que quería transmitirme.

-A ver, supongamos que una hambruna azota la Tierra-

-No se te hace algo exagerado?-

-¿Te quieres callar y escucharme? Lo que quiero decir es que, si se agotaran los alimentos , querría ser lo bastante malo como para poder matar a alguien de los que conozco y comérmelo tranquilamente. No digo una mala persona que no lo fuera de verdad y después lloraría, le daría gracias en nombre de todos los que se lo hubieran comido, le cavaría un tumba, o se haría un colgante con un hueso . Yo querría ser tan malo como para no tener remordimientos ni reparos y poder decir sin alterarme que me ha sabido buenísimo.
El abismo que había entre la imagen del Sr-Pájaro-que-da-cuerda allí sentado con la cabeza ladeada y envolviéndose en aquellos brazos delgados, y sus palabras me produjo una extraña sensación, como si la figura que tenía frente a mí ..... perteneciera a otro mundo.
-Más que una mala persona, me parece una persona extraña-

-Exacto. Alguien inclasificable e impredecible. Alguien que siempre está al margen de todo y que, aunque no en tienda qué le pasa , no puede detenerse y se deja llevar ... pero que , al fin y al cabo , quizá tenga razón- dijo mirando como la oscuridad se deslizaba mar adentro.

No era narcicismo. Tampoco una pose. Llevaba en el corazón un espejo bien empañado, y solo creía en lo que veía reflejado en él, sin detenerse a pensar.

El Señor-Pájaro-que-da cuerda era así.

Mas allá de sus palabras , en el fondo de su corazón, muy adentro , brillaba una intensa luz que sostenía aquel embrollo que era el Señor-Pájaro-que-da-cuerda. Esa luz se agazapaba en algún lugar que ni siquiera él conocía , y , como si alimentara sin cesar una máquina , jamás dejaba de brillar.