lunes, 20 de febrero de 2012

Amar.

Alguien dijo alguna vez que cuando nos enamoramos lo hacemos de nuestro reflejo en la otra persona. En ocasiones perdemos la identidad y la cabeza por alguien. Dejamos de ser, para amar. Aunque eso conlleve el gran riesgo de acabar herido. Y cuando todo termina, nos quedamos desnudos, abandonados con nuestros recuerdos.
Noches en las que desearíamos
que nos pasaran la mano por el lomo,
y en las que súbitamente se comprende
que no hay ternura comparable
a la de acariciar algo que duerme.

Oliverio Girondo

tú. Pérdida.


Me hipnotizaste. Estaba encantada enm tu abrazo. Solo sabía tu nombre y tu voz, y el centelleo de algo en tus ojos, pero de algún modo  esos brazos eran más que suficiente. Nunca había puesto un cigarrillo en mis labios, pero tu fuiste como una exploción de nicotina. Estabas como ausente mientras jugabas con mis rizos, y yo estúpidamente atenta. Te tomé y corrí contigo. De algún modo te metiste en mis sueño y de pronto ya no ras solo un nombre. Eras mágico y me dejé a mi misma creer que esas paredes que habias construido resguardaban algún dorado tesoro. Ahora sé que la peor cosa que hay no es perder algo que tenías, sino darte cuenta de que nunca lo tuviste en primer lugar.

martes, 14 de febrero de 2012

a sour woman, una mujer amarga

I am become a sour woman, Catelyn thought. I take no joy in mead nor meat, and song and laughter have become suspicious strangers to me. I am a creature of grief and dust and bitter longings. There is an empty place within me where my heart was once.

Me he convertido en una mujer amarga-  pensó Catelyn. - No encuentro placer en el aguamiel ni en la carne, y las canciones y la risa se han convertido en sospechosos extraños para mi. Soy una criatura de dolor y polvo y amargos anhelos. Hay un lugar vacío dentro de mi, donde mi corazón solía estar. 

 

miércoles, 1 de febrero de 2012

We imagined ourselves the Sons of Liberty with a mission to preserve, protect and project the revolutionary spirit of rock and roll. We feared that the music which had given us sustenance was in danger of spiritual starvation. We feared it losing its sense of purpose, we feared it falling into fattened hands, we feared it floundering in a mire of spectacle, finance, and vapid technical complexity. we would call forth in our minds the image of Paul Revere, riding through the American night, petitioning the people to wake up, to take up arms. We too would take up arms, the arms of our generation, the electric guitar and the microphone.
Patti Smith in her book,  Just Kids

Pasa que nos da miedo la eternidad

Pasa que nos enamoramos. Nos enamoramos todo el tiempo, por pequeños instantes. Son como crisis de ausencia. Nos enamoramos, y al segundo siguiente lo olvidamos.  Pero en un instante nos enamoramos de forma desmedida, pero fugaz.

A veces me sucede ir caminando por la calle, por lo general, suelo ir cantando. Ayer, un joven me dijo “cantame al oído lo que quieras”, sonreí, me dio risa el modo en que lo dijo. No me enamoró, no. Fue solo un extraño con un bonito de modo, de llamarme la atención.

Pero lo fugaz, que tiene el amor por las calles, es cuando, al caminar, uno se cruza con alguien que llama desmedidamente tu atención. Todo, y cuando se dice todo es TODO, esta involucrado. Hablamos de los sentidos, sin olvidar ninguno. Por alguna razón, es un requisito fundamental que ambos extraños (yo, y el otro) caminemos en direcciones opuestas. Hay un instante donde estamos par a par, cada cual sigue por su camino.
Entonces, nuestras distancias se acercan, se unen en un punto y siguen alejándose. Donde esta el momento fugaz? La crisis de ausencia? Ese instante de amor?, Ahí, mientras nos alejamos.

Hay una función dependiente del tiempo, que se relaciona con ese enamoramiento fugaz, y luego… ausencia. Son unos pequeños segundos, donde ambos nos damos vuelta, nos miramos. Nuestros pies avanzan hacia adelante, el corazón mira al frente, y los ojos hacia los pasos que pisamos. Una sonrisa se escapa de los labios.
Un amor… dejado atrás, en la vereda.