sábado, 22 de diciembre de 2012

El Pasado y sus caminos

La Chica Imantada  se dio cuenta de que, en realidad, reescribir el pasado no servía de nada, como su El- Señor-Pájaro-Que-Da-Cuerda le había señalado. 

Tenía razón.

 Por mucho empeño y dedicación que pusiera al reescribirlo, lo más importante de su situación actual no iba a cambiar.

 El tiempo posee el poder de ir cancelando absolutamente todas las alteraciones artificiales. Sobre las correcciones añadidas añade más correcciones y va devolviendo el flujo al punto de partida. 

Aunque se alteraran numerosos hechos nimios, al final La Chica Imantada  nunca dejaría de ser La Chica Imantada.

Lo que ella debía hacer era erguirse en la encrucijada del presente, encontrar honradamente el pasado e ir escribiendo el futuro para así reescribir el pasado.



 No había otro camino.


Cada vez


Cada vez que te vayas de vos misma
no olvides que te espero
en tres o cuatro puntos cardinales

siempre habrá un sitio dondequiera
con un montón de bienvenidas
todas te reconocen desde lejos
y aprontan una fiesta tan discreta
sin cantos sin fulgor sin tamboriles
que sólo vos sabrás que es para vos

cada vez que te vayas de vos misma
procurá que tu vida no se rompa
y tu otro vos no sufra el abandono
y por favor no olvides que te espero
con este corazón recién comprado
en la feria mejor de los domingos

cada vez que te vayas de vos misma
no destruyas la vía de regreso
volver es una forma de encontrarse
y así verás que allí también te espero
Mario Benedetti.


los peces no cierran los ojos

Se añadieron otros, más besos entre las barcas. Después de cada uno, me daba cuenta de estar creciendo, más que de las heridas.

 Ya no me pedía que cerrara los ojos.

 Yo veía sus párpados bajar y cerrarse después en el momento preciso del contacto de los labios. Me pasó también los labios por el pelo, me estudiaba la cara, le asomaba una sonrisa y después, de nuevo, otro beso. Las manos se volvían caricias.

Permanecimos sentados uno al lado del otro, con las rodillas levantadas. Los besos empujaban desde los talones clavados en la arena. Se encaramaban por las vértebras hasta los huesos del cráneo, hasta los dientes. Todavía hoy sé que son la más alta meta alcanzada por los cuerpos. 


Desde allí arriba, desde la cima de los besos, puede uno descender después a los gestos convulsos del amor. 

 
Pero...
Siempre hay un comodín. Lo que yo tenía eran los libros. Lo que yo tenía, sobre todo, era el lenguaje que me permitían los libros. Un modo de hablar sobre la complejidad. Un modo de "mantener despierto el corazón al amor y la belleza". 



domingo, 16 de diciembre de 2012

You’ve gone away, but you didn’t even leave behind a keepsake to remember you by. That’s what I didn’t like about you. …You’re right. If you had left something behind, it would have likely kept me from moving on. You must have seen that weakness in me. Thank you, That’s what I… loved about you.

You have within you more love than you could ever understand.