viernes, 23 de abril de 2010

ergnas al rerroc ebeD (léase al revés)

Después de aquello tomé una decisión crucial. No podía continuar así, colgada toda la vida. No puedo ser como un tímido barbero que abre un agujero en el patio trasero de su casa y se asoma a su interior para confesar su secreto “*** al Señor-Pájaro-que-da-cuerda!” Si esta situación se prolonga, yo me iré perdiendo poco a poco. Todos los amaneceres y todos los atardeceres irán arrancándome un pedazo tras otro. Dentro de poco, mi existencia se habrá diluido en la corriente y yo me habré convertido en nada.

Las cosas son tan claras como el cristal

El Cristal

El Cristal

Quiero abrazar al Señor-Pájaro-que-da-cuerda, quiero que él me abrace. Yo ya he entregado todo cuanto me importaba. Ya no quiero darles nada más. Aún no es demasiado tarde.

¿y qué haré si el Señor-Pájaro-que-da-cuerda no me acepta?

En ese caso, tendré que aceptar las cosas como vengan.

Es que, cuando te disparan, sangras.

Debe correr la sangre . Debo afilar mi cuchillo y degollar un perro en alguna parte.

¿verdad que sí?

Pues sí.

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