viernes, 25 de junio de 2010

Desfase.


Lentamente, la amargura y la rabia de aquel día , de aquellos años, se fueron apagando y me envolvió una calida oscuridad llenas de voces y manos que me estaban esperando. Deseé perderme en ella como no había deseado nada en toda mi vida , pero algo tiró de mí y una puñalada de luz y de dolor me arrancó de aquel sueño placentero que prometía no tener fin.

Todavía no-susurró una voz-todavia no.


Horas o días después me levanté y me llevé las manos a la cara para encontrar sangre en los labios.


No sé si bajé a la calle o soñé que lo hacía, pero sin saber como lo había llegado allí me encontraba ya afuera. Las calles estaban desiertas bajo la luna de mercurio. Alcé la vista y creí ver el espectro de una gran tormenta negra desplegar sus alas sobre la ciudad.


Un soplo de luz blanca abrió el cielo y un manto tejido de gotas de lluvia se desplomó como un enjambre de puñales de cristal. Un instante antes de que la primera gota tocase el suelo, el tiempo se detuvo y cientos de miles de lágrimas de luz quedaron suspendidas en el aire como motas de polvo.


Supe que alguien o algo caminaba a mi espalda y ppude sentir su aliento en la nuca, frio e impregnado del hedor de carne putrefacta y el fuego. Senti como sus dedos largos y afilados, se cernían sobre mi piel y en aquel instante, atravesando la lluvia suspendida, apareció aquella niña que solo vivía en el retrato que sostenía contra mi pecho. Me tomó de la mano y tiró de mí, guiándome de nuevo hasta la casa de la casa, dejando atrás aquella presencia helada que reptaba a mi espalda.


Cuando recobré la consciencia habían pasado 7 días.


Amanecía el 25 de Junio de 2010.

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