miércoles, 28 de julio de 2010

Cuando cambiaste.


Aquél día vi al Chico Hórreo , me costaba creer que era él pues siempre lo había visto con su cabello negro , obvio el color del cabello había cambiado , ahora era azul , pero no era solo eso.



Era como la muda vacía que dejan tras de si ciertos animales, esa fue la primera impresión que tuve. Me recordó a una habitación vacia después de que todo mundo la hubiese abandonado. Algo precioso en extremo (lo que me había atraído fatalmente a la Princesa del ático, y lo que me había hecho estremecer a mí desde el primer día que lo conocí) se había perdido para siempre. Y lo que había tomado su lugar no era la existencia, sino la ausencia.



No era el calor de la vida , sino la quietud del recuerdo.




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