lunes, 2 de agosto de 2010

dadinretE y nóisufnoC (Léase al revés)

El Señor-pájaro-que-da-cuerda contempló su perfil, sereno y ya robado de aquella inocencia juvenil que él había querido ver en ella y que probablemente nunca había estado allí.
-¿Y?-
preguntó finalmente
-No lo sé.
-¿Qué piensas hacer?
Los ojos de la Chica Imantada estaban perdidos en la fuente.
-Me dijo que quiere ser feliz conmigo
Ladeó la cabeza y lo miró a los ojos.
-¿Le quieres?
La Chica imantada sonrió con infinita tristeza.
-Yo que sé , creo que sí , aunque no tanto como él cree quererme a mí.
-A veces uno , en circunstancias difíciles puede confundir la compasión con el amor- dijo.
-No te preocupes por mi.
-Solo te pido que te des algo de tiempo.
Se miraron, amparados en una infinita complicidad que ya no necesitaba palabras, y el Señor-pájaro-que-da-cuerda la abrazó.
-¿Amigos?
-Hasta que la muerte nos separe.

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