martes, 31 de agosto de 2010

Lejos.

Al dia siguiente me arreglé de la mejor manera posible, poniéndome un vestido que había comprado especialmente para la ocasión, pero él nunca apareció. Y así pasó otra angustiosa semana hasta que supe que “se había ido lejos” , o al menos eso me había dicho alguien.


[En ese momento, La Chica Imantada aprendió que ciertas cosas se pierden para siempre. Aprendió también que había un lugar llamado “lejos”, que el mundo era vasto, su ciudad pequeña, y que la gente interesante acaba siempre marchándose. A ella también le habría gustado irse, pero todavía era demasiado joven; aun así mirando las calles polvorientas de la ciudad, decidió que algún día seguiría los pasos del chico. ]

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