viernes, 20 de agosto de 2010

Más que conversación...existencia.


Cuando hablaba con El-Señor-pájaro-que-da-cuerda era cuando vislumbraba una mayor cantidad de mi existencia. Más que hablar , estaba pendiente de cada una de las palabras que brotaban de sus labios. Él me preguntaba por esto y aquello, exigia además una respuesta . Si no se la daba , protestaba, y si le salía con evasivas se enfadaba en serio. En este sentido era distinto a la mayoría de la gente. El-Señor-pájaro-que-da-cuerda quería conocer de verdad mi opinión sobre diversas cuestiones. Así me acostumbré a darle una respuesta precisa a sus preguntas y , a tráves de este intercambio , le revelaba a él ( y de paso a mí misma) muchas cosas sobre mí.
Cada vez que nos veíamos nos pasábamos horas hablando. Por más que hablaramos, jamás nos cansábamos. Los temas de conversación eran infinitos. Hablábamos con mucha más confianza y entusiasmo que cualquiera de las parejas que había a nuestro alrededor. Tal vez, y solo tal vez, en esta ocasión pudiese mantener a alguien como él a mi lado.

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