lunes, 23 de mayo de 2011

Me da miedo.

No sé qué sea.

Que no me quiero despertar.


No sé por qué.

Quiero que sucedan cosas terribles. Realmente terribles.


He perdido la lascivia, el apetito de todo.
Lo que me traía placer: alcohol, sexo, literatura.
Se me caen de las manos como si nunca hubieran sido parte de mi tímida existencia.

Quiero estrellarlo todo contra la pared y que ésta caiga y haga un estruendo terrible.

Quiero arrancarme el espanto como si fuera una llaga.

Y maldecir en alemán. Maldecir al amor que me tiene tan jodido. ¡Maldito, maldito!

Sólo gruño, a todas las paredes, a todas las personas.

Grr. Grr! Y nomás no puedo.

No soy respuesta ninguna.
Disitima, carajo.

Soy esta mitad partida por la mitad.


Soy Valtiel retorciéndolas, como un monstruo, a ellas.
Alessa, Cheryl. Lo miran cada una como lo que son: muñecas horribles,
muñecas antropomorfas. Maniquíes claroscuros.

Quizá a mí también me miran como a un monstruo.



Y me da miedo.
Esta alienigenación.

Me da miedo.

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