Las cosas comenzaban a cambiar, yo comenzaba a cambiar, algo en tus ojos ya no movía las arenas de mi corazón, ni causaba tormentas en mi mente, comenzaba a dejarte, como el viajero después de un naufragio , regresaba a donde debia estar, en aquel lugar seguro dentro de mi misma al que podía llamar hogar, y donde tú no tenias cabida.
Te adoro igual que a la bóveda nocturna (oye como avanza la noche)
OYE , OYE CÓMO AVANZA LA NOCHE ..... Te adoro igual que a la bóveda nocturna, ¡oh vaso de tristeza, gran taciturna! Y te amo tanto más, cuanto más me huyes; y cuanto más me pareces encanto de mis noches, irónicamente aumentar la distancia que separa mis brazos de la inmensidad azul. Avanzo en los ataques y trepo en los asaltos como junto a un cadáver un coro de gusanos, y amo tiernamente, bestia implacable y cruel, incluso tu frialdad, que aumenta tu belleza. Pero ¿no basta que seas la más sutil apariencia, Alegrando al corazón que huye de la verdad? ¿Qué más da tontería en ti o qué más da indiferencia? Te saludo adorno o máscara. Sólo adoro tu tristeza. Que fiar en corazones es algo bien estúpido; Que es todo trampa, belleza y amor, Y al final el Olvido los arroja a un cesto ¡Y los torna a la Eternidad! Esa luna encantada evoqué con frecuencia, Ese silencio y esa languidez, Y aquella confidencia penosa, susurrada Del corazón en el confesionario. (Por que por alguna extraña razón la l...
Despreciable tenacidad.
ResponderEliminar